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Las altas expectativas inflan la valoración de empresas «unicornios» como Uber, Pinterest o Airbnb

Un estudio elaborado por un experto de la Universidad de Stanford establece que las nuevas compañías valoradas en más de 1.000 millones de dólares y que no cotizan en Bolsa han generado una burbuja

La euforia en el mercado es la que determina el reconocimiento a estas empresas
Redacción de NUMBERS
2018-01-29

Las empresas tecnológicas han escalado posiciones en los últimos años hasta coronarse como las reinas de los mercados financieros. En 2017, las cinco grandes de este sector (Facebook, Amazon, Apple, Netflix y Google) representaron un 20% de las ganancias en el índice estadounidense S&P 500. En este caso, los retornos bursátiles están respaldados por beneficios y no se basan en expectativas, una realidad que diferencia la coyuntura actual de la acaecida cuando estalló la burbuja de las «puntocom». Donde sí caben más dudas es en relación con algunas de las denominadas «unicornios», las 200 compañías existentes con un valor estimado superior a 1.000 millones de dólares y que aún no cotizan en Bolsa. La propia expresidenta de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), Mary Jo, alertó ya en 2016 de que «en el contexto de los "unicornios" existe la preocupación de que la cola pueda mover el cuerno hablando en términos de valoración». Se refería al riesgo de que «el prestigio asociado con alcanzar una alta tasa de valoración» conlleve que «las empresas intenten parecer más valiosas de lo que realmente son».

Esta idea la refuerza el estudio Squaring Venture, elaborado por Ilya A. Strebulaev, de la Universidad de Stanford, y por Will Gornall, de la University of British Columbia, ya que establece que estas empresas tienen una sobrevaloración del 48% de media. «Algunas "unicornios" están sobrevaloradas por solo un 11-22%, mientras que otras lo están en más del 100%», aseguran los autores del informe. Además, el precio real de estos «unicornios» es la mitad del que obtienen tras su última ronda de financiación, algo que no ocurriría si los inversores realizaran una media del valor de todos los tipos de acciones, según Strebulaev y Gornall. Del informe se extrae por ejemplo que Uber estaría sobrevalorada en un 12%; Pinterest, en un 21% y Airbnb, en un 15%. Los porcentajes más altos en la lista de 116 empresas analizadas los ostentan Box, con un 200%, SolarCity, en un 178%; Square, en un 169%; Nutanix y Good Technology, en un 156%, Social Finance, en un 123%; Better Place en un 114% y Homeaway, en un 111%.

Esta nueva burbuja se habría inflado en los últimos tiempos por unas expectativas demasiado altas por parte de los inversores y los propios usuarios. La directora de fondos de innovación de Telefónica Open Future, Ana Segurado, cree que la euforia en el mercado es la que determina el reconocimiento a estas empresas. «Detrás de estas valoraciones no están solo las compañías en sí, sino el hecho de que representan un nuevo modelo de consumo», explica. En este sentido, cita a tecnológicas como Airbnb, Uber o Didi, «que han marcado un antes y un después» en ámbitos como turismo y el transporte.

«Esta situación genera que haya muchos inversores interesados en estas compañías y que se produzca un proceso de inflación por el interés que han suscitado. Por ello, en muchos casos puede haber una sobrevaloración», afirma. Así, Segurado recomienda analizar «si hay potencial de crecimiento». Como ejemplos cita a Snapchat, que contaba con unas «significativas expectativas de revalorización y que ha sufrido una caída del 15% respecto a su valor de entrada en Bolsa». Segurado concluye que aunque «no se puede generalizar», existe el riesgo «para los últimos inversores de entrar en estas compañías a un valor tan alto».

La directora de fondos de innovación de Open Future recuerda que cuando estalló la burbuja de las «puntocom» se ralizaron valoraciones astronómicas sobre diseños de negocio en base a internet que no estaban respaldados por una estructura sólida. «La gente no estaba equivocada respecto a la idea de que Internet iba a ser el futuro, pero en aquel momento las compañías no estaban preparadas», puntualiza. No obstante, el escenario actual es diferente pese a que «hay ciertas compañías con un aumento de valor espectacular», puntualiza.

Sin embargo, el CEO de Isdi, Nacho de Pinedo, niega que haya una burbuja en este sector y recomienda analizar cada caso uno por uno. «La sobrevaloración de las empresas es un fenómeno global, no solo de startups tecnológicas. Me parece injusto hacer esta afirmación», indica. Para De Pinedo, las empresas de este tipo están diseñadas para registrar «crecimientos exponenciales» y esto conlleva a que sean valoradas «más en función de estas expectativas».

En el caso concreto de Uber, el CEO del centro de negocios digitales explica que se trata de «un producto muy innovador que ha cambiado las reglas», pero cuyo negocio puede verse afectado por la legislación. «Su cotización dependerá de como sean las normas cuando salgan a Bolsa», añade. Sobre Twitter, afirma que se trata de «una empresa más hecha que ha demotrados muchas cosas, pero que tiene el desafío de ver si es capaz de retener a usuarios frente a otras redes sociales como Snapchat o Instagram. Asimismo, tiene un segundo problema: cómo monetizar su actividad».

PRÓXIMAS SALIDAS A BOLSA
Pese a una posible sobrevaloración, muchas de estas «unicornios» sueñan con ser la próxima Google o Facebook. La mayoría de todas estas empresas valoradas (con justificación real o no) suelen acabar fusionadas con grandes multinacionales o dando el salto a los parqués. Durante los próximos meses, está previsto que empiecen a cotizar Spotify, Uber, Airbnb, Dropbox y Xiaomi. Ya en 2017 lo hicieron otras como Snap, Cloudera, Mulesoft, Okta o Blue Apron.

A este respecto, Segurado señala que lo importante para opinar es saber cuál será el precio de salida y reconoce que suele existir «presión» para subirlo por parte de los últimos inversores. «La manera de desinvertir es forzar valoraciones muy altas que terminan por no ser rentables», explica.

Preguntado por este tema, De Pinedo contesta que es difícil predecir qué ocurrirá con las salidas a Bolsa previstas para este año porque «mucho de lo que pase tendrá que ver con lo que ocurra cinco minutos antes de la salida al depender las previsiones de negocio de los acontecimientos». En este sentido, pone el ejemplo de Spotify, que «no para de incrementar el número de usuarios, de mejorar su usabilidad y se ha convertido en imprescindible para mucha gente. Sin embargo, tiene el problema de que su rentabilidad está lastrada por problemas con las discográficas».

ESCASA REPRESENTACIÓN EUROPEA
Otra de las peculiaridades de este sector estriba en que Estados Unidos y China copan la mayoría de las nuevas empresas tecnológicas. Esta tendencia se explica por la facilidad de ambos países para acceder a más consumidores y crecer en un mercado único, según se extrae de un estudio del banco de inversión Bullhound. Por contra, en Europa se hablan varios idiomas, existen diferentes sistemas legales y los hábitos de los consumidores varían de un estado a otro.

Tal y como explican los expertos de Bullhound, las firmas europeas tratan de contrarrestar estas dificultades mediante las adquisiciones de otras compañías para derribar fronteras y llegar a los usuarios necesarios para crecer. Tal es el caso de Spotify, Delivery Hero and Zalando, que se incluyen entre las mayores «unicornios» europeas y que han acometido una media de doce compras empresariales hasta la fecha. Mientras, las compañías asiáticas realizan tres adquisiciones y las estadounidenses registran una media de cinco antes de alcanzar una valoración de 50 millones de dólares.

Prueba de ello es que Estados Unidos cuenta con 134 empresas de este tipo (valoradas en 437,63 miles de millones de dólares) mientras el segundo, con 93 (413,22 miles de millones de dólares). Muy de lejos, en tercer lugar, se sitúa Reino Unido con 11 empresas valoradas en 17,73 millones de dólarese India, con 10 y 39,79 millonres, respectivamente.

De Pinedo coincide con los autores del estudio de Bullhound en que hay menos grandes «startups» en Europa porque es un mercado muy fragmentado y se hace nesario el relanzamiento de la empresa una vez por cada país. «En Estados Unidos o en China tienes un mercado enorme desde el principio. Además, la legislación es compleja y el acceso al capital está muy concentrado en EE.UU», argumenta.

FUENTE: ABC

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