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La odisea hacia el 2018: ¿La economía europea bajo amenaza?

En el 2016 ocurrieron grandes conmociones sistemáticas tanto en la Unión Europea (UE) como a nivel mundial: el triunfo de Trump en las elecciones de los Estados Unidos, el brexit del Reino Unido, el colapso de los bancos italianos, por citar algunos. La incertidumbre que existía en Europa respecto a lo sucedido el año pasado se incrementará dramáticamente en este 2017 con las elecciones cruciales por delante, nuevos balances geopolíticos y fuentes internas de inquietudes, resultando en implicaciones económicas sin precedentes para los inversionistas.

El PIB europeo está por primera vez por encima de su nivel anterior a la crisis
Nick Theodoropoulos
2017-03-20

Nick Theodoropoulos,
KREAB BRUSELAS
Experto en asuntos macroeconómicos, política de la UE y con un profundo conocimiento sobre acontecimientos económicos y políticos de Grecia


En el 2016 ocurrieron grandes conmociones sistemáticas tanto en la Unión Europea (UE) como a nivel mundial: el triunfo de Trump en las elecciones de los Estados Unidos, el brexit del Reino Unido, el colapso de los bancos italianos, por citar algunos. La incertidumbre que existía en Europa respecto a lo sucedido el año pasado se incrementará dramáticamente en este 2017 con las elecciones cruciales por delante, nuevos balances geopolíticos y fuentes internas de inquietudes, resultando en implicaciones económicas sin precedentes para los inversionistas. 

La economía europea presenta un impulso positivo en este inicio de año, en el que se espera que crezca a un ritmo moderado. El Producto Interno Bruto (PIB) europeo está por primera vez por encima de su nivel anterior a la crisis, estimulado por el consumo privado, la disminución del desempleo y el incremento de los salarios.

Las últimas previsiones económicas de la Comisión proyectan el 1.6% de crecimiento y 1.8% en la UE en el 2017. Sin embargo, los 19 miembros de la eurozona presentan una ligera baja de rendimiento en 1.5% en el 2017 y 1.7% en el 2018. Actualmente, dado el triunfo electoral de Donald Trump y las expectativas de una política fiscal expansiva en los Estados Unidos, es probable que estas previsiones serán actualizadas en sentido ascendente en los próximos meses.

Sin embargo, hay una multitud de amenazas para el crecimiento europeo durante el 2017. La economía del continente tendrá que enfrentar la presión de al menos cinco acontecimientos significativos: las negociaciones del brexit, el aumento del euroescepticismo, las relaciones con Rusia, un probable retorno del drama griego y las consecuencias de un posible endurecimiento de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE). Considerando todos estos acontecimientos, se plantea una pregunta: en vista de que la mayoría de los "peores escenarios" se materializaron en el 2016, ¿podría el 2017 resultar aún más desafiante? Separemos y evaluemos cada una de estas posibles amenazas de manera individual.

BREXIT
Tras un periodo de incertidumbre sobre el enfoque que adoptaría el Gobierno británico en lo que se refiere a su salida de la UE, ahora parece claro que un "brexit difícil" está en el horizonte. El reciente discurso de la primera ministra británica Theresa May sobre las demandas en las negociaciones del Reino Unido dejó poco espacio para la duda en cuanto a su postura oficial: una renovada Unión Aduanera, control de migración y el acceso a los mercados. Una muy difícil, sino imposible, búsqueda de equilibrio.

La activación de las negociaciones previstas para marzo debería proporcionar más claridad sobre cómo los 27 estados miembros de la UE van a reaccionar a esto y cómo serían los resultados de las negociaciones. A pesar de la línea dura adoptada por el Reino Unido, visto desde Bruselas, esta no será una discusión entre "socios iguales": los 27 de la UE aún poseen la ventaja, mientras que el Reino Unido tiene mucho que perder en una salida difícil.

En total, el impacto económico del brexit dependerá del desarrollo de las negociaciones, del momento y de los resultados políticos en Europa durante este año; en cualquier caso, 2017 solo marcará el inicio de las discusiones y mucho trabajo permanecerá después de ello. También hay que tener en cuenta que un periodo de transición sería necesario después del trato brexit, el cual podría durar de cinco a siete años, según las estimaciones.

EUROESCEPTICISMO, TRUMP Y RUSIA
Otro reto importante para la competitividad y el crecimiento de Europa es el aumento del euroescepticismo. Se efectuarán elecciones en los principales estados miembros durante el año: Países Bajos (marzo), Francia (abril-mayo), Alemania (septiembre) y posiblemente también Italia.

En otoño de 2017, el panorama político del continente podría ser muy diferente. No obstante, que los euroescépticos y populistas triunfarán en toda Europa y gobernarán en algunos países es todavía desconocido.

Las mayores amenazas para la estabilidad de la UE podrían ocurrir en Francia, que elegirá a un nuevo presidente y a una nueva cámara de representantes en menos de 100 días. El país ha visto el surgimiento de movimientos anti-UE y populistas, y la hipótesis del triunfo de la candidata de ultraderecha Marine Le Pen no aparece como una opción disparatada. El impacto económico de la amenaza populista podría ser diversa: el peor escenario sería ver a algunos países miembros, como Francia, abandonar la moneda única y la zona euro, lo que conduciría a la destrucción del bloque europeo en el mediano plazo.

Otros escenarios menos catastróficos incluyen la división de la UE en un sistema de dos velocidades, además de los desafíos internos, debería enfrentarse a las amenazas externas a su estabilidad económica. Por ejemplo, el triunfo de Trump en el país del norte plantea muchas interrogantes desde el otro lado del Atlántico, especialmente habría una amenaza al equilibrio geopolítico de las últimas ocho décadas sobre las relaciones UE-EE.UU. Se añade también, la situación geopolítica de Oriente, que trae incertidumbre en el bloque.

De igual manera, el papel de Rusia en este año tendría un impacto significativo. Las consecuencias económicas de ese doble desafío US-Rusia podría variar, desde aumentar el gasto en defensa de los países de la UE, como una reacción ulterior a la reducción de apoyo estadounidense en la región; el incremento de los esfuerzos de Rusia para influir en las elecciones europeas, y una mayor dependencia energética del país ruso que redunda en costos mayores.

ALIVIO CUANTITATIVO  
El crecimiento de la zona euro desde 2015 fue impulsado principalmente por la progresiva demanda interna, facilitada por “el alivio cuantitativo” (QE por sus siglas en inglés) del BCE bajo la ampliación del programa de compra de activos.

Actualmente, se espera que el QE dure al menos hasta diciembre del 2017. Sin embargo, después de las figuras imprevistas de la inflación en diciembre de 2016, que alcanzó el 1.1%, el BCE tendría que cambiar su política monetaria si es que la inflación, a la deriva debido al alza de los precios del petróleo, continúa expandiéndose con rapidez. Esto podría venir a través de un afilamiento más rápido del QE, un aumento de las tasas de interés o una combinación de ambos.

Aun es confuso si los países y negocios de la eurozona serán capaces de adaptarse a un cambio de rumbo tan potencial del ECB, lo que significa que los niveles de inflación de Europa desempeñarán un papel fundamental durante el 2017.

GRECIA
Dada la situación económica y política en Grecia, un cuarto programa de asistencia financiera parece inevitable. Considerando los nueve años de bloqueo de los mercados financieros para finales de 2018 y la basura de interés actual de las instituciones de crédito, parece altamente improbable que Grecia vaya a satisfacer sus necesidades de financiamiento en este año.

Pese a ello, un acuerdo para este programa podría lograrse tras las elecciones alemanas, tomando en cuenta su sensibilidad política. En caso de que Grecia retrasara las reformas económicas y no llegara a un acuerdo sobre medidas fiscales más allá de 2018, el temor de un escenario grexit podría reemerger en el 2017.

Además, aumenta la probabilidad de que la actual coalición liderada por el populista de izquierda radical Syriza haga un llamado a elecciones repentinas durante 2017, lo que podría conducir a una retórica aún más agresiva contra la UE. Esto, de hecho, llevaría a nuevas oportunidades para los inversionistas, con Nueva Democracia (principal partido de oposición), que lidera en las encuestas por un margen de 12% a 15% y su líder Kyriakos Mitsotakis con una agenda reformista comprometida con la implementación de cambios estructurales, recortes presupuestarios y reducción de impuestos a fin de atraer inversiones extranjeras y mejorar el crecimiento económico de Grecia.

Este año es probable que traiga un flujo de incertidumbre y desafíos para la economía europea. No obstante, la UE no está en sus inicios y ha demostrado año tras año su capacidad para absorber los choques y reaccionar. ¿Qué tal si el 2017 podría allanar el camino para una UE más fuerte, tanto a nivel local como internacional? El tiempo lo dirá.

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