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Fallece Nicanor Parra, antipoeta

El escritor instaló la figura del individuo común que habla en el lenguaje de todos los días.

Parra se atrevió a proponer un proyecto que era el exacto reverso del canon nerudiano
Redacción de NUMBERS
2018-01-23

El chileno Nicanor Parra (5 de septiembre de 1914-23 de enero de 2018) ha sido uno de los grandes renovadores de la poesía hispanoamericana del siglo XX. Cuando esta estaba dominada por el magisterio abrumador de Pablo Neruda, se atrevió a proponer un proyecto que era el exacto reverso del canon nerudiano. El mismo Parra lo formuló muy bien cuando dijo: “Los poetas bajaron del Olimpo”. Frente a la imagen del vate como ser superior, que se expresa en un tono serio y elevado, Parra instaló la figura del antipoeta, un individuo común y corriente que habla en el lenguaje de todos los días. Y frente al orden establecido, frente a la solemnidad y a la seriedad, replica con la desacralización, la irreverencia y el humor, a través de la antipoesía.

“Hace ya bastante tiempo, en una de mis visitas a su casa de La Reina, en Santiago, se me ocurrió preguntarle por los poetas hispanoamericanos que le interesaban. Pensé que mencionaría los nombres previsibles: Huidobro, Vallejo, Neruda; pero no. Los elegidos fueron el chileno Carlos Pezoa Véliz, el argentino Evaristo Carriego, el mexicano Ramón López Velarde y los colombianos José Asunción Silva y Luis Carlos López. No el Silva modernista, por cierto, sino el de las Gotas amargas. Me pareció curioso, porque estos poetas eran y son casi desconocidos en Chile. En algunos poemas de Pezoa Véliz encontró la ironía social; en Carriego, la palabra llana y el lugar común como recurso literario; en López Velarde, el uso de un lenguaje conversacional con ritmo de prosa; en el Tuerto López, la burla y el desencanto; en las Gotas amargas, el sarcasmo crítico; y en todos ellos, la narratividad y el humor. Estas características corresponden a la tendencia que durante la segunda década del siglo pasado reaccionó contra el modernismo y que se conoce con el rótulo de posmodernismo. Esos rasgos, qué duda cabe, tienen mucha afinidad con el sistema de preferencias de la antipoesía”, cuenta Óscar Hahn.

El aporte de Nicanor Parra a la poesía en lengua española es indiscutible. Parra formalizó e institucionalizó elementos que han existido en la poesía desde siempre, pero que se encontraban latentes o dispersos. Alguien, para restarle méritos, dijo que todo eso ya estaba en el aire. El problema es que cuando las cosas permanecen en el aire, se las lleva el viento, y lo que hizo Parra fue bajarlas a tierra y ponerles un nombre: antipoesía. Hay que festejar a Nicanor Parra con las palabras que le dedicó Antonio Cisneros: “Estamos en deuda contigo, viejo aguafiestas”.

UN AUTOR PROLÍFICO

Fuente: El País

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