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Ecuador a la espera de inversión extranjera

La economía del Ecuador, durante los diez años que duró el último período presidencial, experimentó dos etapas totalmente diferentes.

¿Cómo se puede generar confianza para que la inversión extranjera pueda regresar a nuestro país?
Rodrigo Herrera
2017-11-09

La primera etapa, a la que yo le llamo “bonanza”, duró alrededor de ocho años: el Ecuador experimento estabilidad y riqueza económica, y esto se debió a dos factores importantes: el primero, los altos precios del petróleo en los mercados internacionales (recordemos que el oro negro es el principal producto de exportación y el generador del mayor ingreso para el Gobierno ecuatoriano); y, el segundo, no menos importante, fue la recudación tributaria: téngase presente que a partir del año 2007 las autoridades fiscales promulgaron alrededor de diez reformas tributarias, las mismas que tuvieron un grado alto de fiscalidad, como por ejemplo el anticipo mínimo de impuesto a la renta, el incremento del impuesto a la salida de divisas, el límite a la distribución de la participación laboral, normas especificas para sectores industriales, incremento de los aranceles en importaciones, salvaguardas arancelarias, límites a la deducción de gastos por servicios que realizan las compañías con sus partes relacionadas del exterior, entre otros.

El incremento en los ingresos fiscales originó por un lado un incremento en los gastos de inversión del Gobierno, pero también un aumento en los gastos corrientes; el Gobierno participaba de manera importante dentro de la economía ecuatoriana, incentivando así el consumo y las actividades productivas privadas.

El segundo período de tiempo, al que llamaré “recesión”, comenzó a finales del año 2015 e inicios del 2016, en el cual el precio del petroleo en los mercados internacionales se redujo de manera significativa, originando que los ingresos del Gobierno se vieran afectados de manera importante, lo cual obligó a que las autoridades gubernamentales, a través del Servicio de Rentas Internas (SRI) se enfoasen directamente en el incremento de la recaudación de tributos, ya que desde ese momento y hasta la actualidad es una de las principales fuentes de ingresos. Por otro lado, recordemos que en el mes de abril de 2016 sufrimos un terremoto que devastó la provincia de Manabí y parte de Esmeraldas. Estos dos eventos dieron como resultado, entre otros, una baja de la actividad económica, con despido de trabajadores tanto en el sector público como en el privado, generando impactos sociales como son el subempleo y la informalidad en el trabajo.

El nuevo Gobierno (desde mayo de 2017) recibió un país con altos niveles de endeudamiento y sin los recursos económicos necesarios para reactivar de cierta manera la economía ecuatoriana; hasta la presente fecha, debido, entre otros, a los eventos políticos, no se han puesto en marcha los ofrecimientos realizados en período de campaña electoral, como es el de atraer a nuevos inversionistas extranjeros, a través de la revisión de las normativas vigentes, y el de proponer un nuevo proyecto de ley en materia tributaria. Sin embargo, poniéndome en los zapatos de un inversionista, antes de traer nuevos capitales al Ecuador no solo me aseguraría de que los cambios tributarios sean atractivos para iniciar con la nueva inversión, sino también de que se minimice el riesgo país, se establezcan normas jurídicas claras y de que las reglas del juego para las posibles nuevas inversiones no sufran cambios ni regulaciones. De esta manera se podría generar confianza para que la inversión extranjera pueda regresar a mirar a nuestro país en los proximos años.

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El nuevo Gobierno ecuatoriano ha recibido un país con altos niveles de endeudamiento y sin los recursos económicos necesarios para reactivar de cierta manera la economía ecuatoriana

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AUTOR DEL ARTÍCULO:
Rodrigo Herrera
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gerente senior de impuestos PwC

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