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Cómo tener una organización feliz

Toda organización tiene frenos e inhibidores de desempeño que no le permiten fluir. En este artículo desgloso paso a paso cómo llegar a tener una comunicación interna eficiente que permita llegar a la felicidad 360.

Trabajar en un ambiente laboral con armonía lleva a tener más éxito en las organizaciones
Paolo Muñoz V.
2017-10-18

Paolo Muñoz V.,
DirCom, catedrático de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ)

Toda organización tiene frenos e inhibidores de desempeño que no le permiten fluir. En este artículo desgloso paso a paso cómo llegar a tener una comunicación interna eficiente que permita llegar a la felicidad 360.

EL MIEDO EN LA ORGANIZACIÓN
Aquí consideramos el miedo que puede experimentar un empleado normal; no una persona cobarde o inestable.

En toda situación de miedo o de conciencia de peligro se oscurece la razón. Se ve alterada la inteligencia y se agrandan los obstáculos y los riesgos; la voluntad no delibera con serenidad y equilibrio; el compromiso personal mengua; uno se bloquea y tiende a no actuar.

Esta situación, casi imperceptible, empuja a los colaboradores a reducir la creatividad, la innovación, la calidad, la productividad y la satisfacción por el trabajo bien hecho. Corta la comunicación, reduce la capacidad de trabajar en equipo y minimiza la cooperación. Fomenta la autodesconfianza y se vuelven frecuentes las justificaciones. Se origina desinterés por los objetivos. El miedo en la empresa es un motivador destructivo que fomenta las ganas de reclamar a los jefes la forma de llevar la organización.

Para empeorar las cosas, el miedo modifica y falsea los datos que se utilizan para tomar decisiones. Está técnicamente comprobado que en un ambiente de miedo los costos ocultos se disparan, y se engendran mucho más fácilmente la mentira, la manipulación y la picardía de la peor especie. Son innumerables los ejemplos de falseamientos de todo tipo para evitar responsabilidades. Por eso, antes de horizontalizar la organización, de intentar potenciar la atención al cliente, de hacer un rediseño de procesos o de implantar un sistema de calidad total, se debe proceder a suprimir el ambiente de miedo.

Muchos piensan que a través del miedo se mantiene a la gente “a raya”. Falso: el miedo no reafirma la autoridad, sino el autoritarismo y la incompetencia. El autoritario cree que los demás son débiles y que van a obrar mal. Por definición, un individuo competente no genera miedo, sino confianza, que es lo que de verdad refuerza su autoridad y liderazgo.

Quizá muchos directivos no busquen el miedo conscientemente, pero lo generan por su forma de actuar y hasta por su gestualidad.

Definitivamente, trabajar en un ambiente laboral con armonía lleva a tener más éxito en las organizaciones.

¿QUÉ MOTIVA A LAS EMPRESAS?
Sin duda alguna el motor que mueve a las empresas son las personas, quienes son el principal capital que tienen todas las organizaciones. La infraestructura y la tecnología son secundarias ante los colaboradores; sin embargo algunos gerentes no entienden el valor humano y la comunicación humana, es decir pasar de la gestión de tangibles a la gestión de intangibles: estos últimos son los que generan la reputación de la empresa y el valor de la marca.

Grandes multinacionales valoran sus intangibles y valoran a sus colaboradores; no hay gestión de intangibles sin personas, y dichas corporaciones internacionales manejan indicadores emocionales de lo que les motiva a seguir adelante. Pero, ¿qué les motiva a seguir adelante? La respuesta son los sentimientos y emociones de sus colaboradores, los mismos que generan el alma de la empresa.

No es un secreto que el personal motivado lleva a tener buenos resultados a las compañías; sin embargo, no hay que motivar por obligación sino por convicción. Nada de lo impuesto vale, porque los públicos externos lo sienten y generan un efecto rebote que no solo daña la imagen sino la reputación global de las empresas.

Las ventajas de tener a un personal motivado se reflejan en cifras, porque se optimizan los recursos de la empresa: hay menos rotación de personal y mejor trabajo en equipo, sintonización y sincronización de tareas, lo que lleva a culminar satisfactoriamente los objetivos propuestos.

El concienciar a los gerentes o autoridades de que las personas no son un número más llevará a un cambio real en la imagen, reputación y productividad de las organizaciones.

Por ello, hoy la comunicación interna está enfocada en la gente, es humana, pues este es el capital primordial dentro de las empresas. Si estas quieren tener una buena imagen y reputación deben trabajar primero en su cliente interno, que es la base de la organización.

CINCO RECOMENDACIONES PARA UNA BUENA COMUNICACIÓN INTERNA EN EMPRESAS
La comunicación interna es la base para generar una excelente reputación empresarial; por tal motivo enumero cinco pasos interesantes que ayudarán a conseguir solidez en la comunicación con los públicos internos:

  1. Alta dirección comprometida. Es indispensable que exista un cambio de conducta de los altos ejecutivos de la empresa, es decir, que su orientación esté hacia los colaboradores; la comunicación interna permite acortar la brecha institucional siempre y cuando exista el compromiso abierto de la alta dirección.
  2. Clima laboral adecuado. El estar en un ambiente idóneo permite aumentar más la productividad. Esto activa principalmente la parte del ser, es decir, nuestra esencia, e influye en la motivación de nuestros colaboradores.
  3. Alineación estratégica. El poner en sintonía los objetivos personales con los institucionales lleva a la consecución de metas. Las empresas deben ser más humanas que operativas, y la alineación estratégica permite altos estándares de calidad y, por ende, de resultados.
  4. Canales de comunicación. El contar con canales adecuados de comunicación permite llegar de mejor forma a nuestros colaboradores. El buen uso de los mismos evita pérdidas de lo más preciado en las empresas: el tiempo.
  5. Mensajes sencillos. “Menos es más”, es decir: la objetividad y la precisión en los mensajes permite una mejor circulación de la información dentro de la organización. Hablar claro permite una mejor comprensión, y esa mejor comprensión permite cumplir metas.

Con esto, sin duda, mejorará la comunicación interna en la empresa. ¿Qué la puede debilitar? El miedo, que existe aún en muchas organizaciones.

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