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Cambios Casa adentro reviven la cultura en Pichincha

La Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE) se debate entre ser un punto de ubicación geográfica de la ciudad o un referente permanente de promoción artística en Quito. Los años y administraciones transcurridas han debilitado su imagen, aquella que brilló en todo el país como resultado del ideal de Benjamín Carrión.

Con la CCE la música, el teatro, la danza, la pintura y otras artes llegan a espacios poco convencionales
Núcleo de Pichincha CCE
2017-12-22

Con la premisa de convertir al Ecuador en una potencia cultural a nivel mundial, el periodista, escritor e intelectual lojano Benjamín Carrión promovió en 1944 la creación de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, un espacio proyectado para incentivar la producción artística y cultural que contase con apoyo estatal, pero con autonomía en torno a sus decisiones administrativas, económicas pero sobre todo políticas.

Este proyecto incluyó entre sus fundadores a intelectuales y artistas que concibieron a la institución como un espacio de difusión para la vanguardia artística y académica y para las élites culturales de la época.

Reconocidos personajes pasaron por la presidencia de la Casa de la Cultura luego de Benjamín Carrión. Por ejemplo: Oswaldo Guayasamín, Julio Endara, Pío Jaramillo Alvarado y otras figuras que buscaron mantener el nombre de la institución en la vanguardia cultural internacional.

La instauración de las secciones académicas en la entidad permitió conformar círculos especializados para la discusión, análisis y curaduría de las obras que podrían ser expuestas o apoyadas por la institución; sin embargo estos mismos espacios se tornaron herméticos, llegando al punto de que los miembros eran numerarios, y ellos elegían quiénes podían integrar la Casa.

La de 2016 fue la última elección que se realizó con esta modalidad, debido a que con la expedición de la Ley Orgánica de Cultura el 30 de diciembre de 2016 se modificó la estructura institucional de la Casa de la Cultura, así como quiénes pueden elegir a las autoridades, debido a que se crea el Registro único de artistas y gestores culturales (RUAC). Los inscritos en este catastro, junto a los miembros de las secciones académicas, eligen a las autoridades de los núcleos provinciales, asegurando una participación más amplia y democrática del espectro artístico del país.

Además, como parte de la modificación de la estructura de la CCE, se otorgan a los núcleos provinciales las competencias ejecutivas en sus territorios, dejando para la Sede Nacional tareas de coordinación, planificación, evaluación y seguimiento. Es así que, acogiéndose a la nueva normativa, en mayo de 2017 se realizaron elecciones universales para la designación de las nuevas autoridades en 22 de las 24 provincias del Ecuador.

Adicionalmente se crea el Núcleo Provincial de Pichincha, que debe realizar el trabajo ―que nunca fue asumido por la exmatriz― de prestar servicios culturales para aproximar a los ciudadanos al goce y acceso de sus derechos culturales en el territorio de la provincia, por ejemplo en las parroquias rurales, en los cantones periféricos de la capital o en los barrios marginales del distrito metropolitano de Quito, entre otros espacios.

Ante esta perspectiva de trabajo, el director electo para el Núcleo de Pichincha, Francisco Ordóñez Andrade, junto a su directorio, han emprendido una tarea con matices totalmente diferentes a los antes aplicados por la exmatriz, buscando entre los jóvenes de las culturas urbanas y de las parroquias rurales los principales gestores de proyectos de difusión cultural, valorando su conocimiento de la problemática e intereses que afectan o benefician a sus entornos.

La música, el teatro, la danza, la pintura y otras artes llegarán así a espacios poco convencionales, como la casa comunal, la cancha, la iglesia, el parque o cualquier espacio amplio y acogedor, lo que demuestre también los niveles de organización de los propios habitantes de los barrios beneficiados.

Como muestras se pueden señalar la colecta, que se realizó recientemente en el Wampra Raymi (dos conciertos de rock y hip-hop), de aproximadamente 10.000 libros que serán destinados a la dotación de bibliotecas comunitarias en las extensiones del Núcleo Provincial, así como la realización del festival La Casa en Llamas, que llevará funciones teatrales de manera gratuita a los ocho cantones de la provincia, entre otras actividades que generan nuevas centralidades en Pichincha.

Este espíritu de renovación que se imprime con la nueva Ley de Cultura se torna indispensable para que la Casa que conocemos despunte nuevamente y vaya más allá de su actual dirección (Av. 6 de diciembre y Patria) para llegar a los lugares en los que el arte todavía es un asunto de las élites.

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Como parte de la modificación de la estructura de la CCE, se otorgan a los núcleos provinciales las competencias ejecutivas en sus territorios, dejando para la Sede Nacional tareas de coordinación, planificación, evaluación y seguimiento

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AUTORÍA DEL ARTÍCULO:
Núcleo de Pichincha
de la Casa de la Cultura Ecuatoriana

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